29 de agosto de 2009

Quizás

Aquí estoy yo, hoy día 29 de Agosto del año 2009. Prácticamente el verano ha volado, y como suele venir sucediendo cada año con más intensidad, siento que lo he dejado escapar y que el tiempo pasa cada vez más deprisa. Debe de ser la edad, aunque es irónico teniendo en cuenta que dentro de poco cumpliré 17 años.

Lo siguiente que me espera es empezar segundo de Bachillerato. Suena simple, llano, fácil de decir, pero en realidad es la culminación de una etapa tan extensa como mi propia vida. Hasta ahora se puede decir que mi existencia ha sido cómoda, sencilla. La gente ha venido y ha ido, pero por lo general mi entorno ha permanecido sin variaciones. Sin embargo, ahora me tengo que enfrentar a lo que probablemente sea uno de los cambios más drásticos de los que me encontraré. Se acabó el colegio, se acabaron mis compañeros, se acabó el ver todos los días a mis amigos, se acabaros mis profesores, pero sobre todo se acabó mi infancia. Apenas me queda un año para disfrutar de la vida sin más presiones que algún que otro examen y poco más, se supone que ahora es cuando empiezo a ser adulto, y a tener ciertas responsabilidades, pero no es eso lo que más me apena. Lo que más me pesa es todo lo que dejo atrás, todos los años que he visto pasar y que inevitablemente sientes que podrías haber aprovechado mejor. Todos esos momentos, todas esas personas que han pasado por tu vida y que de alguna manera u otra te han marcado y te han hecho ser quien eres, que han puesto su ladrillo en esa construcción que terminas siendo tú y que dejan una huella imborrable.

Y aunque todavía queda un año, ya siento miedo. Miedo a lo desconocido, a cómo cambiará mi vida a partir de ahora. Puede que me vaya a estudiar a otra ciudad, con lo que dejaría de tener cerca de mi familia y a mis amigos. Puede que siga aquí, en Córdoba, en cuyo caso seguiría perdiendo, perdiendo todo lo que he tenido este tiempo y que ha supuesto mi seguridad, que ha formado mi ambiente. Piensas en todas esas personas que han estado contigo a lo largo de todo este tiempo, y te preguntas: ¿quién seguirá ahí? Y la cuestión no es sencilla, por motivos más nimios he visto romperse amistades más recias. Y aquí me quedo yo, en medio de todo el huracán, impotente, viendo como el viento pasa y se lo lleva todo, sin poder hacer nada para evitarlo.

Así que nada, solo queda esperar a ver qué pasa, a ver cómo el tiempo se escapa mientras lo cambia todo. Aunque bueno, quizá todo esto sean desvaríos de un muchacho de 16 años…

2 comentarios:

  1. Los miedos se acrecentan con la edad.

    A veces miro -con mucho cuidado- y zas, nada que hacer en los cuarenta y muchos... cagada todo el dia :'(

    Te quiero petardillo :)

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  2. Es inevitable lo que dices. Siempre hay gente que va y viene... pero lo que me parece importante es que tú te estás dando cuenta con 16 todavía, así que estoy seguro de que vas a aprovechar bien este año que te queda. Y luego... vendrá lo que tenga que venir: si te vas a estudiar fuera vas a conocer mucha mucha gente, si te quedas en Córdoba pues también... en cada caso habrá ventajas e inconvenientes.

    A mí personalmente me fué muy bien irme de casa.
    Pero mi consejo es que intentes mantener la relación con los de ahora, siempre quedan los fines de semana o aunque no sea tan a menudo.

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Cada vez que alguien pasa por aquí y no comenta, un gatito muere. True Story.